Todo comenzó con un libro de lengua...
"Mierda, ¿donde está? No me fastidies que me lo dejé en clase."
Volví a buscar en mi mochila, nada, no había suerte. Mañana tenía examen y se me había olvidado el libro en clase."Nada, habrá que ir al colegio." Me levanté, salí de mi habitación, baje las escaleras hasta el primer piso y le dije a mi padre que iba a salir.
Mientras iba camino a clase un pensamiento cogía fuerza en el interior de mi cabeza, Cristian, un chico que conocí cuando era pequeña gracias a que mi cuidadora se ocupaba también de él y de su hermana. El chico que me gustaba se sentaba en mi sitio en lengua, ¿y si sin querer lo había cogido?
Cuando llegué a mi destino lo confirmé, lo había cogido él. Se me ocurrió ir a su casa a buscarlo. De hecho sabía más o menos donde vivía, pero el miedo de confundirme de casa y la vergüenza hicieron que descartara la idea, asi que opté por la otra opción que tenía, estudiar con una de mis amigas.
Me dirigí a la que estaba más cerca, pero cuando llamé al timbre nadie respondió. Ya un poco desesperada llegué a la casa de mi otra amiga y, por suerte, pude estudiar un poco.
Después de volver a casa y cenar decidí repasar la sintaxis, eso si lo podía hacer ya que tenía el cuaderno. Estaba haciendo una frase cuando alguien llamó a al puerta. " Debe ser Cristian." Y si, sí era.
Como había supuesto el pobre se había confundido y había cogido el mio por equivocación, completamos la transacción mientras mi madre, mi padre, mi hermana miraban y mi perro no paraba de ladrar. Fue uno de esos momentos "tierra trágame" para mi y seguramente para él.
Al día siguiente le pregunté como había encontrado mi casa y me dijo que la estuvo buscando, que incluso había ido al piso donde vivía antes (esta casi a las afueras de mi pueblo) y que la había podido encontrar porque alguien se lo había dicho. Cuando me contó esto me sentí muy culpable, después de todo esto se habría solucionado si hubiera tenido el coraje de ir a su casa.
Al acabar el curso, se marchó a vivir con su padre sus padres estaban separados) y no le volví a ver hasta este verano y solo una vez. Tampoco me atreví a decirle nada, ya que estaba con mis padres y sería demasiado vergonzoso.
